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Hace unos días Thomas Heath llamó a un amigo para preguntarle cómo habla con su familia acerca de los USD 500 millones, el jet privado, las tres casas y otras "joyas" que algún día, sus hijos y sus nietos heredarán. Es un hombre que ha trabajado duro y está muy orgulloso de la fortuna que ha amasado a base de persistencia, riesgo e inteligencia.
En vez de responderle a la pregunta, el caballero relató un viaje que
hizo junto a sus nietos a la casa de sus padres en el Medio Oeste de Estados
Unidos. Su padre era un simple trabajador que había crecido una casa muy
humilde, sin recursos económicos y junto a media docena de hermanos.
Les quiso mostrar las raíces modestas de la familia, incluyendo una
pequeña cabaña sin baño que visitarían en verano.
Mi amigo me dijo que el mensaje que trataba de dar a sus nietos es que
hay que trabajar duro y no hay que dar nada por sentado, "a pesar de que
todos ellos han crecido con mucha más riqueza que todos nosotros".
"No todo el mundo tiene la misma suerte", dice.
Al final le pregunté si él y sus nietos usaron su jet privado para
hacer el viaje.
Hubo una pausa.
"Por favor no ponga eso".
Los multimillonarios trabajan para lograr un equilibro. Quieren vivir
bien pero no quieren perjudicar a sus hijos. Quieren que sus hijos estén bien y
que no les falte ambición. La gente rica, tanto los que han hecho la riqueza
como los herederos, a veces se siente avergonzada por ello. En más de una
ocasión, una persona rica me ha pedido que no haga mención de su dinero en mis
historias, al igual que me lo pidió el señor que describo arriba.
"El dinero es el último tabú", explica Marvin McIntyre,
directora de Morgan Stanley, que asesora a las familias en sus inversiones.
"La gente te hablará de su vida sexual antes de hablar de dinero",
manifiesta.
Wilmington Trust, que forma parte de M&T Bank, administra la
riqueza de las personas que tienen un gran poder adquisitivo. El asesor
financiero fue el autor de un estudio en el que reveló que dos de cada tres
encuestados se sentía incómodo al hablar de las herencias.
En la compañía dedicada a los servicios financieros Wilmington Trust,
fundada por la familia du Pont hace 114 años, solo el diez por ciento de los
encuestados admitió que daba información completa a sus herederos.
Una de las razones por las que los padres no decían a sus hijos cuánto
dinero había en la cuenta bancaria era para que esa cifra no acabara con su
motivación en la vida.
"Muchos de los que poseen esa riqueza no quieren tener ese tipo
de conversaciones", dice Bill LaFond, un asesor de Wilmington Trust.
"Hay mucho miedo y eso se refleja en nuestra investigación sobre la
desmotivación. ¿Cuándo se lo dices y cómo evitas desmotivarlos?", se
pregunta.
Uno de cada cinco encuestados por la compañía de servicios financieros
no habían hablado de dinero con su familia porque no habían decidido cuánto
dejar. Cerca del catorce por ciento estaban esperando a que sus hijos fueran
mayores. Uno de cada diez no había tenido esa conversación por miedo a que esa
riqueza, después de todo, se perdiera. Y uno de cada veinte se limitó a decir:
"Ese no es un asunto para los herederos".
Algunas familias, sin embargo, tratan de lidiar con eso a través de la
intuición.
"La riqueza no viene con un manual" dijo Raúl Fernández, de
51 años, que se convirtió en millonario a las 29. Ahora Fernández tiene tres
hijos, el mayor de los cuales tiene 15. Fernández ni si quiera ha pensado en
cómo abordar la herencia con ellos.
"Aún no he decidido cuánto voy a dejar a los niños, cuánto
debería ni cuándo ni cómo hablaré con ellos sobre este tema. Va a ser un
viaje", relató.
"En estos momentos estoy tratando de inculcar a mis hijos el
mismo concepto de oportunidad y el deseo de ganar que hicieron mis padres conmigo",
insistió.
LaFond habla también de otro tipo de riquezas, cuando se quiere
transferir un negocio operativo a través de generación, "algo que es
difícil lograr con éxito". Otro grupo son aquellas familias que tienen
varias inversiones y que no están ligadas a un solo negocio.
"Todo el mundo tiene que estar listo. Tú, el poseedor de la
riqueza, debes estar listo para esa conversación y tienes que estar cómodo el
día que la tengas con tus hijos", finaliza LaFond.
Por: Thomas Heath





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