En un informe científico de
la Asociación de Psicología de EU, Malissa Clark, una psicóloga e
investigadora, apuntó que la adicción al trabajo deriva de tres aspectos:
* El paciente se siente obligado internamente a trabajar.
* Piensa repetidamente en el trabajo, inclusive cuando está en situaciones no laborales.
* Trabaja más allá de lo que se espera personalmente, a pesar de las consecuencias negativas que resultan de ello.
Lo malo de ser workahólico
Como bien podría esperarse,
tener una dedicación absoluta al trabajo se liga con una serie de resultados no
deseados. Por ejemplo, se vincula a conflictos familiares o a enfrentar
situaciones muy competitivas y a menudo, conflictivas en las esferas profesional
y privada. En consecuencia, el conflicto familia-trabajo puede afectar la
satisfacción con el núcleo familiar, o con la vida en general.
Después de todo, si tu
pareja o tus niños se quejan de que casi no estás en casa y, al mismo tiempo,
sientes que no estás a la altura de la demanda en el trabajo, tu vida diaria
podría llegar a ser muy estresante y conflictiva. Así, no te sorprendas si te
digo que el trabajo en exceso está también relacionado con el agotamiento.
Por definición, la adicción
al trabajo dificulta una separación psicológica de las personas y el trabajo, y
puede interferir con su habilidad de recuperarse y cargar renovadas fuerzas
tras una jornada laboral.
Además de sus retos
psicológicos, la adicción al trabajo también tiene efectos físicos. En un
estudio, por ejemplo, se sugiere que los adictos al trabajo tienen una mayor
susceptibilidad de trastornos del sueño, así como de mayores riesgos
cardiovasculares. En otro estudio aplicado a trabajadores de EU, Australia y
Europa se encontró que las personas que trabajan más de 55 horas por semana
tienden a presentar más riesgos de enfermedades cardíacas o de sufrir embolias
que los que trabajaron entre 35 y 40 horas semanales.
La adicción al trabajo
dificulta una separación psicológica de las personas y el trabajo.
Si, por el contrario,
simplemente estás muy comprometido con tu trabajo, y trabajas mucho porque te
apasiona lo que haces, no es factible que sufras muchas de las consecuencias
negativas que usualmente se relacionan con la adicción al trabajo. Por ejemplo,
algunos investigadores descubrieron que los empleados que afirman que disfrutan
más su empleo tienden a demostrar menores tasas de conflicto trabajo-familia y
sí una mejor satisfacción con su calidad de vida y con el trabajo.
En otro estudio aplicado a
mil 246 trabajadores holandeses se descubrió que individuos que se etiquetaron
como "adictos al trabajo comprometidos" trabajaron más horas que los
"adictos al trabajo" o los "empleados comprometidos", no mostraron
los niveles más altos de agotamiento Por ello, los investigadores sugieren que
comprometerte con tu empleo puede funcionar como un escudo en contra de los
indeseables efectos de la adicción al trabajo.
Los investigadores sugieren
que comprometerte con tu empleo puede funcionar como un escudo en contra de los
indeseables efectos de la adicción al trabajo.
Si bien el tener un empleo
muy exigente puede llevarte a trabajar en exceso, con los problemas
relacionados con el conflicto trabajo-familia, hay factores personales que
también juegan un papel relevante en un diagnóstico de adicción al trabajo. Por
ejemplo, en un estudio se descubrió que una carga excesiva de trabajo aviva los
conflictos trabajo-familia. Sin embargo, esta relación se detonó por el simple
hecho del trabajo en exceso.
Es decir, si tienes un
trabajo que exige mucho de ti, hace que trabajes mucho a fin de que estés
preparado en todo momento para lo que está por venir. Y el hecho de que estés
trabajando tanto detona problemas con tus seres queridos. De cualquier forma, este
estudio demostró que la carga de trabajo en sí no se relaciona de manera
relevante con la obsesión con el trabajo.
Si soy workahólico saldré
adelante, ¿verdad?



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